Paisaje Cultural

Paisaje Cultural

La Convención de Patrimonio Mundial en 1972 adopta medidas para proteger el patrimonio Cultural y Natural, pero es en 1992 que el Comité de Patrimonio Mundial y Natural, adopta las revisiones de los criterios culturales de la Guía Operativa para la Implementación de la Convención del Patrimonio Mundial e incorpora la categoría de Paisajes Culturales. Esta categoría es definida como «coexistencia entre el ser humano, como individuo y colectivo, con la naturaleza«, que recoge valores culturales. Ilustran la evolución de la sociedad humana y sus asentamientos a lo largo del tiempo, condicionados por las limitaciones y/o oportunidades físicas que presenta su entorno natural y por las sucesivas fuerzas socioculturales, económicas y ambientales, tanto externas como internas, expuestas en las Directrices prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial. La UNESCO clasifica los Paisajes Culturales en tres categorías principales:

Paisaje asociativo

La inscripción de este tipo de paisaje en la Lista del Patrimonio Mundial se justifica por la fuerza de evocación de asociaciones religiosas, artísticas o culturales del elemento natural, más que por huellas culturales tangibles, que pueden ser insignificantes o incluso inexistentes. Son considerados espacios con elevada carga simbólica para las asociaciones y los pueblos y significa una fuerte interacción emotiva y subjetiva entre el hombre y el espacio. El espacio no es solo expresión física o material, sino también simbólica. 

Se puede observar cómo lo percibido y lo sensitivo vuelve a adquirir valor. Este tipo de paisaje es el resultado de asociar un territorio a una imagen colectiva proyectada sobre él a lo largo del tiempo.

Paisajes evolutivos, desarrollados orgánicamente

Es fruto de una exigencia originalmente social, económica, administrativa y/o religiosa y ha alcanzado su forma actual por asociación y, como respuesta a su entorno natural. Estos paisajes reflejan este proceso evolutivo en su forma y su composición. Se subdividen en dos categorías: 

PaISAJE RELICTO (O FÓSIL)

Es aquel que ha experimentado un proceso evolutivo que se ha detenido en algún momento del pasado, ya sea bruscamente o a lo largo de un periodo. Sus características esenciales siguen siendo, empero, materialmente visibles.

pAISAJE VIVO

Es el que conserva una función social activa en la sociedad contemporánea, estrechamente vinculada al modo de vida tradicional, y en el cual prosigue el proceso evolutivo. Al mismo tiempo, presenta pruebas materiales manifiestas de su evolución en el transcurso del tiempo. 

Paisaje claramente definido, diseñado y creados intencionalmente por el hombre (jardines y parques)

Comprende los paisajes de jardines y parques creados por razones estéticas, que con frecuencia (pero no siempre) están asociados a construcciones o a conjuntos religiosos o monumentales. Comprende paisajes de jardines, parques construidos por razones estéticas que están asociadas a construcciones y conjuntos de monumentos religiosos y civiles.  

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